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Residencia de Wurzburgo

La antigua Residencia de los príncipes obispos de Wurzburgo, construida entre 1720 y 1744, está considerada uno de los palacios más destacados del Barroco europeo, y representa en su conjunto la construcción palaciega más bella del Barroco del sur de Alemania.

La Residencia de los príncipes obispos de Wurzburgo fue construida entre 1720 y 1744 siguiendo los planos de Balthasar Neumann. Desde 1981 pertenece al Patrimonio Cultural de la Humanidad de la UNESCO. Para la cubierta abovedada, sin ningún tipo de soporte, de la famosa escalera, Giovanni Battista Tiépolo pintó entre 1752 y 1753 uno de los frescos de techo más grandes del mundo, una alegoría de los cuatro continentes conocidos por aquel entonces. La sucesión de salas desde el vestíbulo a la Sala del Jardín y de la caja de escalera y la Sala Blanca a la Sala Imperial, también están decoradas con frescos de Tiépolo. Cabe destacar especialmente el Salón de los Espejos, completamente reconstruido y reinaugurado en 1987 como conclusión de las obras de reconstrucción. Entre los muebles de sus lujosas estancias se encuentran obras maestras del rococó de Wurzburgo. El jardín de palacio fue diseñado a finales del siglo XVIII por el artista de jardines Johann Prokop Mayer. Las esculturas procedían del taller de Johann Peter Wagner. La Galería Nacional muestra pinturas venecianas del siglo XVII y XVIII.


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